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Un pouco de sulfuro, por favor.




A metamorfose existe,
e a aniquilación do reflexo tamén.
Eu creo que son a que mira de costas
ó atroz escenario presente
da degradación.
Imparábel.

Wheat.



Ya no tiene no tiene pies de espuma,
ya no.
Su tierra se funde cansada
en el azur momentáneo
de los parajes del invierno,
Cian oscurecido por las pinceladas.
Abruptas huellas de un enfermo de los días.
Sin temor, sin pudor.
Fugaces neones que se cruzan,
que se olvidan,
que se acribillan en un mar de confusión.
Ya ha venido, ya ha llegado.
El cielo se disfraza enmascarado de negro.
Triunfante sonríe al mundo tiñéndolo de su egoísmo.

                                                                                  . . .Ah
Entonces camina la chica;
sin vestido, sin adornos,
sólo sus lunares y el polvo.
Alma nómada, alma cansada, alma perdida.
And take it, take it to the sky,
Lord, the sky.
Sólo la reflexión del vaivén del amarillo en sus pupilas.


Old boots.



Nunca lo vi venir realmente.
Shoes (3)
No importa que sea la chica del pelo rojo.
Que mis botas sean amarillas.
Que mis labios sean grises.
Que mis palabras sean violetas.
Mis ojos (no) siguen siendo verdes.
Wore (1)
"On stage I make love to twenty five thousand people; and then I go home alone"
El humo se exhala despacio.
Saborea las bocanadas.
Cerezas. Sabía a cerezas.
USED (2)
Maldición.
Maldita sea.
"Les hommes te trouve plûtot jolie"


Hay gatos que sólo aparecen una vez ante el hombre.

V.




   Si el silencio se come al silencio...
   Si los ojos férricos se oxidan con el aliento pútrido de su ignorancia...
   Si clavan estacas en sus tumbas de hojalata...
   Si despiertan...
"La mujer es fatalmente sugestiva; vive otra vida que la suya propia; vive espiritualmente en las imaginaciones que frecuenta y fecunda"
                                      -Charles Baudelaire-

MIEDO

6/8/13

Los techos de hierro se inclinan
como monstruos con sus brazos
sobre los transeúntes inmigrantes.
Son fríos y mecánicos,
carentes de vida más allá
de sus putrefactas luces
y sus asientos de mercurio desgastado.
Recorren los huesos de vigas
de la abominable criatura
que con su cráneo quebrado
y su boca de dientes carcomidos
escupe aves de metal estériles.
Siento que se encoge.
Sé que se encoge.
Y se acerca con su espina dorsal
a mi endeble cuerpo de alambre-
Cierro los ojos.
Está ahí.
Se acerca.
Más.
Más.
MÁS Y MÁS CERCA.
Cierro los ojos.
Veo una cerilla en la oscuridad.
Fuiste espuma, viento,
vino y ambrosía.
Olías a mar.
A un mar inalcanzable para mí.

Hardy Lake.

Me pregunto...
Me pregunto qué piensas
y cómo vuelan las gaviotas.
Leaves falling down.
                               Red
     

                                         Yellow


                                                          Orange




¿A dónde van las olas del mar?
¿A dónde vas?
¿A dónde quieres ir?
Me pregunto si me nombras,
¿es esa rosa la rosa que crees que es rosa?

DE-SIN-TO-XI-CA-CIÓN
Mis restos orgánicos te necesitan.
Sufro de abstinencia.
Dame otro de esos cigarrillos;
saben a ti.
Entre las nubes de azufre vespertinas y las mariposas de monstruosas alas
se alza ella, allí, inmóvil -¿quieres ayuda?- frágil como un fósforo.
Azules plumas arden en el cielo y mientras ella desciende a través de las cenizas de grafito
sus fluorescentes ojos se abren a la inmensidad- el Mundo se la ha comido-
Tic, tac, tic, tac, tic- el Mundo se la ha comido-
El mar se funde en la nada- el Mundo se la ha comido-
Y ella sigue descendiendo
-¿Y si tus labios fuesen vórtices de mi gangrena?-
-¿Y si tus pies fuesen prolongaciones de mi metástasis?-
-¿Y si tú no fueses tú?-
Creo que ha dejado de oler a incienso y violetas.
Gotas corrosivas le resbalan por el rostro- ¿queman?-
Ella no las mira, no las siente,sólo son lágrimas de sus cuencas de pesadillas.
Orbes desintegradas ante ella, respira débilmente.
Se quiebra.
Se autoinmola.
"Je est un autre"

Y lenguas de azur nacen de sus ojos cansados
ahogándola entre los brazos del mar.




                                                                              Una amapola se ha perdido en el abismo.

  -El Mundo se la ha comido-

Magnificencia artificial

El tiempo se me escapa entre los dedos
turbulento, lacerante, fluorescente.
Cortante hasta en mis pupilas
-espejismo insípido de los mortales-
donde huye y se retuerce corrosivo.
Explosiones iónicas degollan
las membranas amargas del "sin poder"
fatuo, narcisista, necio eterno.
¿Osas acaso encadenarlo?
Iluso, te digo.
Ilusa, me llamo.
Ah... maldito Dios humanizado.
Te burlas de nosotros endemoniado
-estúpida criatura en el silencio-
acariciádonos nuestros finitos labios,
robádonos nuestros pestañeos.

Te gané una vez, ¿recuerdas?
Entonces mis cuencas vacías
para el orbe no eran nada.
Ser y no ser.
Crepuscular fantasma de la Creación.
Sin corazón.
Nada...estéril, fría.
¡BASTARDO TE LLAMO!
Porque te escapas entre mis dedos
-rojo, negro, plutónico, azul-
y reptas entre mis pulmones,
te acuestas con mi cuerpo.
Y aún así, te escapas.
He caminado entre los cuerdos,
he soñado entre los etéreos.
Pero aquel hombre hablaba solo
y dijo:<<-te quiero>>
En mi tierra lo llamarían demente,
en mi casa vencido,
en los mares prisionero del Destino.
Aún así, yo lo llamaría señor
porque sus palabras sólo querían llegar al cielo
y ser arrastradas por el viento.

Diga te quiero, señor.

A ti

En las noches de nácar
y los días de hojas secas
dije tu nombre tres veces.
Más alto, más bajo, en silencio.
Pero lo dije.
Suave con la lengua en el paladar,
tímido entre los incisivos,
melancólico al susurrar la ...

Y al final las oscuras golondrinas
nunca volvieron a tu balcón.
Pero yo me pregunto, desconocido,
¿estás bien?
¿Siguen tus piernas de alambre,
tu corazón de musgo
y tus ojos de cóndor funcionando?
Probablemente no me recuerdes
o que de mí sólo quede un eco
ceniciento entre tus paredes de cartón.

En octubre llueve
y las hojas descienden rojizas.
Probablemente no me recuerdes,
pero tu nombre voló tres veces
entre los espirales del equinocio
 y escapó para siempre de mis frágiles labios.

Delicadeza


Una tarde de otoño
cuando tus frágiles pestañas
sin retorno,
-al cual agarrarme
para mi desesperación
y delirio-
silenciosamente, 
en un manto de narcisos y amapolas
me abandonaron. TE ODIÉ
En amarillo
Con inocencia
Supe que te había amado,
desde mi dedo meñique
hasta mi último aliento de menta
Y fue entonces cuando
tus frágiles pestañas,
sin retorno ya,
de-sa-pa-re-cie-ron.

Amantes azules



                                                               AMANTES AZULES

Nací con la tristeza arraigada
en un corazón marchito.
Suelo escuchar sus pasos
sobre mis débiles latidos
cantando un Réquiem
de lágrimas y sueños vacíos.
Su melancólica voz azul
niebla mi vista cansada
que mira con desesperanza
las calles llenas de charcos,
baldosas rotas y esqueletos moribundos.
La vida me agota y entretiene,
me mantiene erguida mediante cadenas.
A veces creo que soy una marioneta.
Sin corazón.
Sin alma.
Un abandonado violín roto.
Es tal desesperación
…tal impotencia la que me corroe
que mi cuerpo grita de soledad.
Y se desgarra luchando
en un abrumador silencio
de mariposas negras.

Norte o sur, no importa.
El Mundo no cambia,
pero sí olvida.
Aquellas personas que murieron
entre los cartones
no tenían nombre.
Nadie les llora, nadie los recuerda,
pero vivieron
y NADIE los recuerda.
Desaparecieron entre los charcos.
Nosotros también los haremos,
quizás cuando los Titanes se hayan fundido,
cuando el cielo esté llorando,
y las golondrinas abandonen el nido.
Pero lo haremos.

Por eso me cuesta caminar,
mis trémulos párpados tienen miedo.
Y yo también.
La tristeza con su inseguro porte
enferma mis ilusiones,
las quema con su fuego azul
y esparce sus cenizas.
Aún así jamás podría abandonarla,
porque la quiero, la necesito.
Y ella a mí.
Compartimos un corazón, un alma, un cuerpo.
Una voz.
Ella soy yo y yo soy ella.
Azul, una cadencia imperfecta.

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  Y tras tanto tiempo desaparecida, he vuelto queridos. Siento mucho esta ausencia tan prolongada, necesitaba descansar y reflexionar un poco sobre qué quiero hacer realmente. Siendo sincera, la verdad es que no tengo ni idea de lo qué planeo, ¿pero realmente alguien lo sabe? Supongo que dejaré que las cosas sigan y que sea lo que sea cuando sea.
 Otras de las causas por las que no he escrito es por mi falta de inspiración, escribo en una pequeña libreta, pero no se asemeja nada a lo que estaba acostumbrada a hacer, así que no estaba muy contenta con el resultado. Finalmente lo he interpretado como que he cambiado por lo que me he conseguido aceptar.
 De verdad que siento este parón. A partir de ahora intentaré seguir un cierto ritmo, pero no prometo nada.

Saludos, Noir

Las historias dicen que una vez vivió un hombre que se enamoró del mar

  Más allá de las agrietadas, viejas y secas tierras de la Meseta se halla un lugar mágico y encantado en el que se entrelazan antiguos hechizos con los aullidos de las criaturas a la luz de la luna. Galicia es llamada entre verdor y brumas, un pequeño reino oculto por árboles y misterio. Golpeada por un mar impredecible, brusco y furioso en el que cientos de almas se han perdido. Esculpidos poco a poco por la naturaleza han dejado embelesado a más de uno los acantilados, temibles gigantes de roca en los que con el tiempo se han asentando en las proximidades pequeñas aldeas marineras. Finisterrae, fin del mundo. Sobre él han habido miles de leyendas, pero ninguna como la que yo me dispongo a contar así que escuchad atentos.
 Las historias dicen que una vez vivió un hombre que se enamoró de la mar. Cuentan que nunca se llegó a saber su nombre porque sólo ella sabía y podía pronunciarlo. Vivió en una pequeña casa cerca del acantilado que hoy ya no se conserva, lo que sí continúa en pie es un robusto y viejo sauce llorón que él plantó para recordar a su amada. Cada cien años nace una nueva niña cuyos ojos son tan puros y azules como el agua, su sonrisa tan suave y deliciosa como las orillas en calma y su carácter tan indómito, rebelde y libre como el mar. La chiquilla siempre se llama del mismo modo, Marina, y cuando llega la noche en que cumple los 19 años debe volver a donde su alma y cuerpo proceden; al mar. Aquel pobre de padres marineros y vida humilde se enamoró perdidamente de la joven. Se conocieron de pequeños cuando todavía no podían hablar y sus destinos quedaron unidos trágicamente desde aquel día. Compartieron risas, enfados, riñas y felicitaciones, así fue cómo nació lentamente una delicada llama de amor. La noche anterior a cumplir 19 en la orilla del acantilado Marina le habló de su admiración por los sauces llorones. Ella mantenía que ese débil y triste árbol se parecía a ella, los dos aunque no pudiesen derramar lágrimas en el interior estaban llorando. También le habló de su destino, llegadas las 12 cumpliría la temida edad y debería abandonar su vida y reemplazar así al anterior espíritu del mar, su abuela. El chico escuchó entristecido lo que le contó Marina sonteniendo continuamente sus frágiles manos en un absurdo intento de poder retenerlas. Así pasaron las horas sentados uno al lado del otro mirando al horizonte sin poder decir nada. Cuando apenas quedaban cinco minutos para las doce besó a la chica pudiendo poseer por un breve instante un pedacito de mar. Después ella se separó, le susurró unas palabras al oído y se tiró desde lo alto del acantilado. Su cuerpo mientras caía se convirtió en espuma que luego se dispersó en las negras aguas sin dejar rastro de la joven. El hombre se quedó allí de pie en silencio mirando a la luna y viendo como decenas de mariposas azules volaban hacia ella dejando a su paso un brillante polvo del mismo color que sus alas. Los padres de aquel chico murieron en el mar como muchos otros, pero aún así él fue incapaz de odiar a Marina porque sabía que era su naturaleza. Ahora ellos descansarían en ataúdes de burbujas rodeados por la familia de su amada.
 Dicen que aquel hombre nunca se casó, siempre vivió en un faro cerca de los acantilados y por muchos años que pasasen su corazón jamás dejó de pertenecer a la mar. Una noche cada 19 años volvían a aparecer las mismas mariposas azules que volaban hacia la luna cuando la chica desapareció entre las olas. De ellas sale Marina igual que la última vez que la vio el hombre y esa noche bajo la luna pueden verse hasta que los primeros rayos de sol aparecen del mar obligando a Marina a desaparecer entre las aguas para no volver de nuevo muchos años después. Supongo que ahora os estaréis preguntando qué fue del hombre enamorado de la mar. Aquel triste marinero continuó visitando al mar hasta que sus cabellos se volvieron blancos y su cuerpo no le dejó seguir caminando. Finalmente con su última voluntad llegó hasta la playa y allí murió abrazado por el mar. Nunca nadie lo encontró, pero algunos dicen haber visto una joven muchacha salir del mar y dulcemente llevárselo con ella a las profundidades. Hoy en día cuentan que el alma del hombre reside en los acantilados acariciados por el mar en un continuo intento por abrazarlo. Todavía en una noche especial cada 19 años se puede ver a dos personas abrazadas bajo un sauce llorón.

Me siguen llamando la chica del vestido rojo

Me siguen llamando la chica del vestido rojo,
la que camina entre charcos y baldosas
en días grises de lluvia.
La noche me protege como una madre
me acuna en sus fríos brazos,
me da lunas y estrellas,
sueños... y yo lloro.
¿Te quiero?
No lo sé, así que por favor
solitaria y soñadora madre,
no me dejes caer y,
aunque me resbale cuídame,
cántame nanas,
dame ambiciones,
devuélveme la vida
porque en aquellas viejas calles
todavía sigo siendo la chica del vestido rojo.



Todavía recuerdo tu voz y tu cuello,
tus silenciosos pasos en mi mente,
todavía te recuerdo a ti.
Todavía...
 Y bajo la luna soñé que me querías, soñé que me besabas suavemente dejando tu aliento olor a menta impregnado en mi ropa y en mi sueño. Para siempre.