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O Cabaré do Vicio



Deixa unha última pegada en min
antes de que a metástase das miñas células
remate coa Princesa de Aquitania
e a súa torre abolida.
Cúspeme, traizóame, emerxe, revive.
Rompe este cíclico vaivén
de hipocrisía e rabia desmedida.
Porque segues aí, verdade?
Segues viva?

A miúdo encóntrome a min mesma
nun interludio entre o delirio
pasaxeiro e un non ser sen sentido.
Unha viaxe buscando
un amante drogado de blues
e esmorga do día a día.
Unha caricia máis alá
da gasolina, aditivos, dólares
e rezos sen vida.
Unha volta ao útero,
ao silencio do vixía.
Lonxe das migracións autómatas,
dos tópicos baleiros,
suicidas.


Mais non te vexo, non te respiro.
Soamente sinto a túa húmida pasaxe
á beira das portas de miña cordura
degradada e enfermiza.
Un amor frenético, fuxido,
no que a necesidade agárrase a ti,
asustada do gris e inorgánico xentío,
buscando coma nun cabaré do vicio
unha prostituta de pernas abertas,
de humanidade finxida.

E eu Princesa de Aquitania,
tenebrosa, viúva e perdida,
pregúntoche aos pés da miña torre,

segues viva, anarquía?

El gato


Pequeña bestia salvaje, negruzca,
déjame observarte con cuidado,
sin escrúpulos.

Déjame caer en tus pisadas livianas
en tus techos, en tus batallas moribundas.
Déjame perseguirte por cielos inversos
donde tus patas, tus garras ocultas
den paso a fisuras en el musgo;
en el asfalto de lilas, dulzura.
Criatura imposible, me encantas.
Tu giro a la izquierda, medido.
Y ese pestañeo entre ausencia y distancia,
como una cuerda en tensión, un fa sostenido.
Tus ritmos, tus bajos, tus cadencias.
Y aún más tus ojos destartalados,
-¿me miras?-
Es esa incomprensión que te acompaña.
El malditismo, la sarna.
Lo amo, lo amo, lo amo, lo amo.
A ella y a tu luna en la espalda.

Alma del Montparnasse,
mis letras son tus esclavas.

Wheat.



Ya no tiene no tiene pies de espuma,
ya no.
Su tierra se funde cansada
en el azur momentáneo
de los parajes del invierno,
Cian oscurecido por las pinceladas.
Abruptas huellas de un enfermo de los días.
Sin temor, sin pudor.
Fugaces neones que se cruzan,
que se olvidan,
que se acribillan en un mar de confusión.
Ya ha venido, ya ha llegado.
El cielo se disfraza enmascarado de negro.
Triunfante sonríe al mundo tiñéndolo de su egoísmo.

                                                                                  . . .Ah
Entonces camina la chica;
sin vestido, sin adornos,
sólo sus lunares y el polvo.
Alma nómada, alma cansada, alma perdida.
And take it, take it to the sky,
Lord, the sky.
Sólo la reflexión del vaivén del amarillo en sus pupilas.


Old boots.



Nunca lo vi venir realmente.
Shoes (3)
No importa que sea la chica del pelo rojo.
Que mis botas sean amarillas.
Que mis labios sean grises.
Que mis palabras sean violetas.
Mis ojos (no) siguen siendo verdes.
Wore (1)
"On stage I make love to twenty five thousand people; and then I go home alone"
El humo se exhala despacio.
Saborea las bocanadas.
Cerezas. Sabía a cerezas.
USED (2)
Maldición.
Maldita sea.
"Les hommes te trouve plûtot jolie"


Hay gatos que sólo aparecen una vez ante el hombre.

V.




   Si el silencio se come al silencio...
   Si los ojos férricos se oxidan con el aliento pútrido de su ignorancia...
   Si clavan estacas en sus tumbas de hojalata...
   Si despiertan...
"La mujer es fatalmente sugestiva; vive otra vida que la suya propia; vive espiritualmente en las imaginaciones que frecuenta y fecunda"
                                      -Charles Baudelaire-

MIEDO

6/8/13

Los techos de hierro se inclinan
como monstruos con sus brazos
sobre los transeúntes inmigrantes.
Son fríos y mecánicos,
carentes de vida más allá
de sus putrefactas luces
y sus asientos de mercurio desgastado.
Recorren los huesos de vigas
de la abominable criatura
que con su cráneo quebrado
y su boca de dientes carcomidos
escupe aves de metal estériles.
Siento que se encoge.
Sé que se encoge.
Y se acerca con su espina dorsal
a mi endeble cuerpo de alambre-
Cierro los ojos.
Está ahí.
Se acerca.
Más.
Más.
MÁS Y MÁS CERCA.
Cierro los ojos.
Veo una cerilla en la oscuridad.
Fuiste espuma, viento,
vino y ambrosía.
Olías a mar.
A un mar inalcanzable para mí.

Hardy Lake.

Me pregunto...
Me pregunto qué piensas
y cómo vuelan las gaviotas.
Leaves falling down.
                               Red
     

                                         Yellow


                                                          Orange




¿A dónde van las olas del mar?
¿A dónde vas?
¿A dónde quieres ir?
Me pregunto si me nombras,
¿es esa rosa la rosa que crees que es rosa?

DE-SIN-TO-XI-CA-CIÓN
Mis restos orgánicos te necesitan.
Sufro de abstinencia.
Dame otro de esos cigarrillos;
saben a ti.
Entre las nubes de azufre vespertinas y las mariposas de monstruosas alas
se alza ella, allí, inmóvil -¿quieres ayuda?- frágil como un fósforo.
Azules plumas arden en el cielo y mientras ella desciende a través de las cenizas de grafito
sus fluorescentes ojos se abren a la inmensidad- el Mundo se la ha comido-
Tic, tac, tic, tac, tic- el Mundo se la ha comido-
El mar se funde en la nada- el Mundo se la ha comido-
Y ella sigue descendiendo
-¿Y si tus labios fuesen vórtices de mi gangrena?-
-¿Y si tus pies fuesen prolongaciones de mi metástasis?-
-¿Y si tú no fueses tú?-
Creo que ha dejado de oler a incienso y violetas.
Gotas corrosivas le resbalan por el rostro- ¿queman?-
Ella no las mira, no las siente,sólo son lágrimas de sus cuencas de pesadillas.
Orbes desintegradas ante ella, respira débilmente.
Se quiebra.
Se autoinmola.
"Je est un autre"

Y lenguas de azur nacen de sus ojos cansados
ahogándola entre los brazos del mar.




                                                                              Una amapola se ha perdido en el abismo.

  -El Mundo se la ha comido-

Magnificencia artificial

El tiempo se me escapa entre los dedos
turbulento, lacerante, fluorescente.
Cortante hasta en mis pupilas
-espejismo insípido de los mortales-
donde huye y se retuerce corrosivo.
Explosiones iónicas degollan
las membranas amargas del "sin poder"
fatuo, narcisista, necio eterno.
¿Osas acaso encadenarlo?
Iluso, te digo.
Ilusa, me llamo.
Ah... maldito Dios humanizado.
Te burlas de nosotros endemoniado
-estúpida criatura en el silencio-
acariciádonos nuestros finitos labios,
robádonos nuestros pestañeos.

Te gané una vez, ¿recuerdas?
Entonces mis cuencas vacías
para el orbe no eran nada.
Ser y no ser.
Crepuscular fantasma de la Creación.
Sin corazón.
Nada...estéril, fría.
¡BASTARDO TE LLAMO!
Porque te escapas entre mis dedos
-rojo, negro, plutónico, azul-
y reptas entre mis pulmones,
te acuestas con mi cuerpo.
Y aún así, te escapas.
He caminado entre los cuerdos,
he soñado entre los etéreos.
Pero aquel hombre hablaba solo
y dijo:<<-te quiero>>
En mi tierra lo llamarían demente,
en mi casa vencido,
en los mares prisionero del Destino.
Aún así, yo lo llamaría señor
porque sus palabras sólo querían llegar al cielo
y ser arrastradas por el viento.

Diga te quiero, señor.

Königin

  He nacido reina. En mi palacio el suelo es un tablero,  las paredes cartas y mis súbditos piezas de ajedrez. Me gusta que me traigan mis delicados zapatos de cristal negro, que me abrochen mi intrincado vestido de plumas rojo, que me peinen y me recojan el pelo con extravagantes piedras preciosas, pero sobretodo adoro esos labios cerca de mi oreja susurrándome halagos entre frívolas palabras.
En mi reino poseo las vidas de todos y cada uno de mis sirvientes, puedo jugar como quiera con ellas: mover un paso al peón, hacer una L con el caballo, deslizar en diagonal al alfil, hacer desaparecer  una torre en el campo de batalla...cualquier cosa es posible. Son sólo juguetes con unos movimientos limitados, yo en cambio tengo la capacidad de transladarme a dónde quiera sin mayor dilación, nadie me gobierna. ¿El rey? Como ya he dicho he nacido reina, así que en este castillo no cabe lugar para otro monarca. Los placeres y lujos de esta clase de vida únicamente me pertenecen a mí, la Reina. Está prohibido amar lo amado y tracionar lo cercano. Sólo está permitido quererse a sí mismo y darle más importancia a la opinión propia que a la del resto. Narcisismo. Aquí reina el odio, la amargura y la tristeza. Bienvenido a mi mundo, yo he nacido su reina.

Recuerdos (prólogo)

¿Qué es este lugar?

 He abierto los ojos y sólo veo negro. ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? Camino y cuento los pasos: uno, dos tres, cuatro, cincuenta, ciento uno, doscientos cuarenta y cinco... Da igual cuanto camine, sigo en el mismo punto. Poco a poco comienzo a vislumbrar sombras entre la oscuridad, difusas imágenes que aparecen a lo lejos. Me acercó despacio, con cuidado, ya no estoy sola en la penumbra, me encuentro en una gran habitación ante un enorme portón. Entorno la gigantesca puerta para asomar por un estrecho espacio la cabeza. Sólo veo ruinas. Finalmente la empujo con la intención de ver que es lo que realmente se esconde detrás de ella. Desesperación.

En la ciudad en ruinas está lloviendo, el cielo está rojo. Observo mis manos, están manchadas de sangre. Mi mente se tambalea confusa y perdida en aquel océano teñido de magenta. La civilización se ha derrumbado.

Ríos rojos

 El hombre sudaba. En sus ojos se podía apreciar el miedo y la desesperación. Qué encantador, mientras estuviese vivo sería mucho más divertido jugar con él. Se revolvía inquieto en la camilla como como un pez recién sacado del agua. Le apretó las correas. Su venganza había llegado. Comenzó con un pequeño corte en el brazo para luego continuar profundizando en la carne. Lamió la sangre del cuchillo. El hombre gritó.

 Aquella auguraba ser una gran noche.

Dämon

Tus ojos no son rojos, pero yo realmente creo que eres un demonio.